domingo, 11 de julio de 2010

Lo verdaderamente importante

Hace tiempo que quería volver a escribir acá. Tenía muchos temas en la cabeza y aún los tengo la verdad. Creo que en el fondo todos están entrelazados y se unen de alguna manera, por lo menos para mí. Pensé en escribir sobre lo que es para mi la danza, las redes socials y el individualismo, el trabajo, etc., pero me decidí por algo que quizás engloba todo.

De esto se ha escrito mucho y por personas super sabias, pero no está demás escribir al respecto aprovechando de que la inspración a llegado a mí para sentarme a escribir.

Vivimos en un mundo que me parece que por un lado está cada vez más individualista y materialista, pero por otro lado tiene una gran cantidad de gente que sabe vivir en él de una manera armoniosa, sabia y con amor. En medio de todo, nos hacen ver lo que sí es importante.

Desde hace un tiempo, me ha dado vueltas en la cabeza el tema del prejuicio. Me ha tocado compartir con gente de todo tipo, y he visto como se rechazan unos a otros por cosas que podrían ser tonteras y me incluyo en ese juego. Todos nos hemos dejado llevar por las apariencias y no hemos visto el fondo de las cosas, un fondo que puede estar lleno de amor y sabiduría. Unos se rechazan por su educación, porque tienen menos o más, esta persona es muy cuica o la otra es una rota, una es comunacha y la otra es momia. Que aburrido eso, especialmente cuando parecieras estar en el medio como un sandwich. Y ¿porqué dejar de conocer a alguien por su forma de hablar cuando puede tener un mundo de cosas que aportar? He conocido gente preciosa, muy valiosa que si me hubiera dejado llevar por mis prejuicios no habría podido compartir con ellos y no hubiese aprendido.

Debo decir que hablo en general, todos podemos tener una mezcla, unos más y otros menos y pasar por etapas.

Otras veces, nos hemos dejado llevar por el consumismo, comprándonos cosas o angustiándonos porque no tenemos para comprar, especialmente cuando nos estresamos o nos agarra la máquina del trabajo y los problemas cotidianos, de repente vamos como caballos de carrera, metidos en el taco camino a la casa, hechando garabatos con el auto de al lado, preocupados por el tiempo que estamos demorando y pensando en todo el trabajo que nos quedó pendiente para mañana. Cuando de pronto, en medio del caos, miramos hacia arriba y ahí, en el cielo de una noche despejada, nos mira una estrellita, quieta y apacible, que fuera de todo nos hace ver lo absurdo de nuestro stress. Es el lucero, Venus, la estrella más brillante que hace un par de meses me tranquilizó cuando manejaba después de un día intenso.

Para hilar las ideas, a veces nos dejamos llevar por el esters, el consumismo, los prejuicios y no nos damos cuenta de algo muy valioso que está junto a nosostros y que por ciegos no nos damos cuenta, o no queremos hacerlo para que no se caiga nuestra estructura basada en cosas superficiales o aparentes. En esas mascaras que la sociedad impone. Insisto que estoy generalizando.

Pero esas apariencias no pueden competir con el brillo de los ojos, que nos conmueve hasta lo más profundo, cuando conversamos con ese señor amoroso que nos abre la puerta en el edificio, o la viejita de la feria de artesanías que hace cerámica mapuche; con el entusiasmo que la persona de al lado le pone a lo que hace y la emoción que refleja cuando le va bien. Con la inocencia del abrazo de un niño y la risa espontánea de alguien feliz. Con las lágrimas que honestamente salen. Todos somos lo mismo, todos somos seres creados por Dios, o por la naturaleza si no se cree en Dios, y de todos se puede aprender. En cualquier momento alguien nos puede decir algo que nos va a llegar profundamente, nos va a dar amor o nos lo va a mostrar con sus actos. Nos va a mostrar lo que es la humildad sincera, no la falsa modestia, o nos va a regalar la sinceridad. Ahí vemos el Amor, con mayúscula, vemos que podemos ser felices aun con los problemas que se nos presentan y recordamos que todo es Amor, es perfecto y que no hay más que entregarse a ese Amor, sentirlo, vivirlo, respirarlo en el aire que la nos han regalado en la Creación junto a tantas cosas hermosas.

Vemos ese brillo en los ojos y comprendemos que nustros problemas no son nada, cuando hay gente que ha sufrido más y puede ser así de luminosa. Así como el lucero brilla en la apacible y armoniosa quietud del Infinito y nos dice que todo es perfecto.

Lo verdaderamente importante es el Amor.


Más difícil es encontrar
una palabra sabia que una esmeralda.
Y sin embargo, la enontraremos
junto a los humildes servidores
que muelen el grano

ENSEÑANZAS DE PTAHHOTEP

1 comentario:

  1. No sabía que tenías blog...
    Pasaré seguido por acá para leerte...
    ... y los problemas? la verdad que la vida enseña que cada uno vive sus propias angustias, y para cada uno? lo más chico puede ser un torbellino o un huracán...

    ResponderEliminar