viernes, 26 de junio de 2009

Esto es una nota que escribí en facebook en diciembre del año pasado.ENSEÑANZAS DE PTAHHOTEP
Más difícil es encontraruna palabra sabiaa que una esmeralda.Y sin embargo, la enontraremosjunto a los humildes servidoresque muelen el grano.
Hoy fui a la feria artesanal junto al parque bicentenario. Había una viejita mapùche que vendía unos jarritos. La luz de su sonrisa y de su mirada, esa chispa de las viejitas sabias y felices, me hizo darme cuenta de que tenía una infinita riqueza en su corazón superior quizás a la que pueden tener muchas personas que han olvidado que el mayor tesoro que pueden guardar es la humildad y el amor, en este caso el amor al trabajo que una hace, a los pequeños detalles de la vida cotidiana. De esa experiencia puede haber más sabiduría que la que puede tener gente docta y culta o de mundo. Ojalá que en estas fechas, el consumismo y el estrés no nos haga olvidar el amor de nuestros corazones y el milagro divino que hay en cada detalle de la vida, para que cuando estemos viejitos tengamos esa chispa de las viejitas amorosas y sabias.

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