Esto es una nota que escribí en facebook en diciembre del año pasado.ENSEÑANZAS DE PTAHHOTEP
Más difícil es encontraruna palabra sabiaa que una esmeralda.Y sin embargo, la enontraremosjunto a los humildes servidoresque muelen el grano.
Hoy fui a la feria artesanal junto al parque bicentenario. Había una viejita mapùche que vendía unos jarritos. La luz de su sonrisa y de su mirada, esa chispa de las viejitas sabias y felices, me hizo darme cuenta de que tenía una infinita riqueza en su corazón superior quizás a la que pueden tener muchas personas que han olvidado que el mayor tesoro que pueden guardar es la humildad y el amor, en este caso el amor al trabajo que una hace, a los pequeños detalles de la vida cotidiana. De esa experiencia puede haber más sabiduría que la que puede tener gente docta y culta o de mundo. Ojalá que en estas fechas, el consumismo y el estrés no nos haga olvidar el amor de nuestros corazones y el milagro divino que hay en cada detalle de la vida, para que cuando estemos viejitos tengamos esa chispa de las viejitas amorosas y sabias.
Hace 10 años
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